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El arte de hacer bicicletas a medida

NotaPublicado: Mié Ene 21, 2015 10:27 am
por Esteban
Andrés Arregui podría considerarse un artesano-científico, parece que el oficio de crear una bicicleta es cosa de taller pero en cada cuadro que crea hay detrás una formulación física y química: Química, la que tenga el cliente con la bicicleta de sus sueños; física, una serie de ecuaciones que acaban determinando el tamaño del cuadro, los puntos de apoyo de montaje, qué materiales usar, qué ruedas...

"Siempre decimos que el cuadro perfecto es el que mejor se adapta a una persona y a un uso determinado, si vas a moverte por la ciudad y vas a cargar peso necesitas un cuadro con unas características determinadas y si vas a correr de competición pues otro", explica en su taller del centro de Madrid donde lleva ya más de cinco años creando bicicletas a medida.

"Las bicicletas que hacemos se distinguen claramente porque si vas a una tienda, eliges la bicicleta que mejor se adapte a lo que tú quieres y aquí es al revés, tú dices lo que necesitas o quieres y hacemos la bicicleta que necesitas", insiste Arregui.



Este ingeniero con formación en Doctorado encontró su oficio casi por casualidad. Los últimos años en la Universidad empezó a hacer pequeñas modificaciones en las bicicletas en el taller pero se dio cuenta de que para hacer lo que quería necesitaba hacer el cuadrante, el alma de este vehículo.

Sin embargo, Andrés insiste en que no hay que venirse a engaño, todo es importante en una bicicleta. "Todos los componentes funcionan de una manera determinada pero se puede decir que hay algunos que son más trascendentes en el carácter de una bicicleta como el cuadro y la horquilla, pero claro, sin ruedas no tienes nada... De hecho a mí me ha pasado alguna vez de andar en una bicicleta muy buena y que se pinche una rueda y no vale para nada".

En su taller han salido bicicletas para todos los puntos de España, sobre todo para personas que tienen características especiales: desde los muy altos a los más bajitos, los que tienen las piernas especialmente largas o las que las tienen cortas, los que quieren una bicicleta de ciudad pero que aguante peso o los que optan a una competición amateur.

"Son clientes muy variados. Hay gente de hecho que lo que busca es que la bicicleta sea más polivalente y no tenga un solo uso, y esa es otra de las ventajas de hacerla a medida".

En hacer una bicicleta a medida, Andrés tarda unas 50 horas de trabajo, pero desde que abre la caja de los tubos hasta que la entrega ya lista para echar a rodar puede pasar entre tres y cuatro meses. "Las bicicletas que hacemos son de acero, porque es lo más fácil de trabajar, es muy polivalente y porque no se dejó de investigar cuando el carbono, y hoy en día tenemos unos aceros con unas prestaciones muy buenas", asegura con soplete en mano rematando un cuadrante.

Acostumbrado a andar en bici de aquí para allá, Arregui quiere cambiar el mito de que Madrid no es una buena ciudad para este vehículo. "A mí Madrid me encanta para moverme en bicicleta. Tiene cuestas, el trazado de las calles es irregular y es muy divertido saber moverse por ellas. He vivido en Holanda y la gente siempre habla de que es el arquetipo de ciudad bien pensada... y es un rollo, más seguro sí pero también te quita la libertad de moverte por donde quieras".

Andrés critica la mercantilización que se ha hecho de la bicicleta, llevando su fabricación al límite de los costes pero que luego no sirven para nada. "Hay bicis que valen 200 o 300 euros y que al cabo de dos o tres años se rompen y no se pueden arreglar, es imposible". Algo que no les pasa a las que se han hecho a mano con el esmero y la tradición de una buena ecuación.

El precio de una bicicleta única, puesto que se hace especial para cada cliente, es desde 1.500 euros el cuadro y la horquilla, y a partir de los 3.000 euros la bicicleta completa. Toda una obra de arte.